Igualdad, educación, protección… Justicia

A continuación expongo a ustedes la carta real de un padre que intenta pedir lo que se debería entregar en el sistema educacional por derecho propio a su hija y además intenta hacer notar todas esas falencias y violentistas inequidades a esos ciegos ojos de la educación pública en Chile, a los ojos ciegos de esas Ministras y Presidentas. No hay dinero para tener baños decentes y los alumnas de 2º Básico no se sienten a orinar sobre los excrementos de la alumna de 2º Medio que antes ocupó el baño, no hay dinero para tener infraestructuras apropiadas y libres de peligros (salas con vidrios, salas que no se lluevan y puertas que se cierren sin problemas ni peligros), pero si hay dinero para enviar a la hija de sus buenos años, regalona de un funcionario fiscal del Ministerio respectivo, a un curso en España. También hay dinero pagar sueldos a operadores políticos en altos puestos dentro del Ministerio que se “atraviesan” a todo el mundo y tantas otras atrocidades que afectan a la moral del país.

El caso que expongo es para ver si esta abúlica y descarnada sociedad chilena logra indignarse como la misma Bachelet, algo que ella hace por lo menos dos veces al día. Se expone para ver si se consigue que además de su excelentísima indignación se puede obtener algo más de ella, aunque como ella no ve nada, no sabe nada, no entiende nada, no le dicen nada, no tiene idea de nada… todo sigue igual y peor.

Yo deseo que alguna vez a la señora Bachelet se le haga responsable del cargo que ella aceptó y no se le continúe excusando con mamonerías tan graves como la consideración a su personalidad y la de quienes miran con ternura cómplice sus graves errores que perjudican a otros. Yo espero que alguna vez el estar sentada en ese sillón con tenidas marrones, fucsias, anaranjadas, amarillas, púrpuras… no sólo le sirva para pasear por China a su hija, pagarle sus recuperaciones en la Clínica Alemana a costa del Fisco, traerle un Mundial de Fútbol al país o para empujar a su hijo de “alma de militar” a que (se) aproveche esta oportunidad de “asirse de la manija”.

En fin, como para arrepentirnos de este gobierno tenemos todo lo que nos queda de vida, doy paso a lo importante de hoy que es la recuperación total y de cargo de los responsables del grave accidente sufrido por esta alumna de un liceo municipalizado.

El texto de la carta al que se le eliminó nombres de personas y del establecimiento es el siguiente:

Señores:

Por intermedio de la presente expongo a ustedes el dramático accidente sufrido mi hija al interior del Establecimiento Educacional del que ella es alumna del 2º Año B de Enseñanza Media.

La situación ocurrió el día martes 8 de abril recién pasado, aproximadamente a las 7:40 de la mañana, cuando mi hija, sufrió gravísimo accidente al intentar destrabar la puerta de entrada a su sala de clases, la que está en malas condiciones. En esas circunstancias su dedo índice de la mano derecha fue mutilado en su primera falange, desprendiéndose parte de este. Un hecho como este, el que debería poner en funciones todos los servicios y medidas de emergencias que debe tener implementados un Establecimiento Escolar que se respete y respete a sus alumnos, no generó en las autoridades presentes (Docentes o funcionarios administrativos) ninguna acción rápida acorde a la situación gravísima ocurrida, para socorrer a mi hija lo que ocasionó la pérdida de vitales minutos, tal como afirmó luego el cirujano que la atendió indicando que los primeros auxilios son vitales para salvar estos traumatismos. Sólo debido a la atención de la Inspectora se logro rescatar tardíamente el trozo desprendido de las manos de alumnos que haciendo extremas demostraciones de sadismo y la cultura de los valores familiares, quienes hacían “fiesta” del gravísimo accidente ocurrido y además tomaban fotografías con sus celulares de la parte del dedo seccionado de mi hija. La Inspectora que asumió correctamente la extrema gravedad del accidente, les quitó de las manos la porción del índice de mi hija a estos inescrupulosos jóvenes, lo lavó y puso en hielo, trasladando a la niña al Consultorio Apoquindo, el que por desgracia no presta atención de urgencias. Este intento fallido que retrasó aun más la oportuna atención refrenda el hecho de que el Establecimiento no tiene procedimientos de traslado ante emergencias. Luego desde la dirección de este consultorio se decidió el traslado de la accidentada al Centro de Atención Primaria Aníbal Aristía donde recibió atención básica y nuevamente fue derivada, esta vez al Hospital Calvo Mackenna.

Mi hija fue finalmente intervenida quirúrgicamente, pero la implantación del trozo de dedo índice desprendido llegó demasiado deteriorado para ser utilizado en su reimplantación, razón por la cual el cirujano optó por incrustar el resto de su dedo índice en la palma de su mano para conseguir el desarrollo de carne y piel propias, para, en futuras intervenciones reconstruir en mejores condiciones un dedo índice que consiga su aspecto normal, el que tenía antes de este hecho de gravedad extrema y que a juicio de un abogado consultado, podría tener méritos para iniciar acciones judiciales.

De lo anterior se desprenden, inevitablemente, relevantes observaciones, que pueden ser evaluadas, sopesadas y aumentar en número:

  1. Es de urgencia imperativa la existencia en este Establecimiento, donde se educan más de 700 alumnos, contar con alguien capacitado y diligente para prestar correctamente los primeros auxilios. Alguien con los conocimientos necesarios para ejecutar procedimientos básicos de atención y traslado a los centros adecuados de atención de salud. Obviamente es necesario contar con un servicio de ambulancia contratado por el Establecimiento.
  2. Sin duda las pautas de acción declaradas e informadas a toda la comunidad del Establecimiento para la atención por cualquiera de los integrantes en el Colegio, son una norma que no se puede negligentemente ignorar. Estos casos de urgencias donde la rapidez de las acciones son relevantes para una buena atención médica de reconstrucción y reparación. Se debe tomar con seriedad la instauración de cursos y prácticas de urgencias médicas y sus primeros auxilios para docentes, funcionarios y auxiliares, incluidos los alumnos y con ello educar y crear conciencia en los que dieron demostraciones de muy poca humanidad.
  3. Contar con un recinto destinado a enfermería es de obviedad absoluta y estricto rigor lógico el que exista una enfermera o alguien responsablemente capacitado y capaz para ocuparlo y ofrecer las atenciones que presta una enfermería. En otro caso me aparece la duda de porqué otra razón tener una enfermería vacía.

En estos momentos mi hija se encuentra más preocupada de no perder clases que de su situación con su mano, la cual puede prolongar las graves consecuencias actuales si no es tratada como corresponde hoy. Su extremidad ha sido inmovilizada y por lo mismo deberá esforzarse en utilizar su mano izquierda para escribir y valerse así en todo el resto de las labores de su vida diaria.

Nosotros como padres nos damos cuenta de que ella aun no asume lo que le sucedió, aun no percibe todo el camino que le queda para poder dejar todo esto en el pasado y conseguir una reparación física y mental que la restituya al instante anterior de ocurrido este grave hecho en el Establecimiento Educacional en el que nosotros, como padres confiábamos estaría protegida y a buen recaudo.

Las indicaciones del médico tratante son claras en los cuidados de su extremidad: no mojarla, no realizar esfuerzo físico, no exponerse a ambientes sucios factibles de afectar la herida, evitar todo golpe o movimiento brusco.

Por ello es que cualquier traslado de la alumna exige un desplazamiento seguro, que no le demande esfuerzos físicos ni la exponga a golpes que serían nefastos para la eficaz y necesaria rehabilitación de la extremidad.

En este momento mi hija sólo realiza viajes desde su hogar al Establecimiento Educacional y viceversa, además de sus concurrencias con el especialista médico. Es fácil de comprender que el uso de la movilización pública es altamente contrario a los cuidados que debe tener en sus traslados. Ello motiva, como primeras asistencias solicitadas para mi hija, mi petición de que se me aporte eficazmente en la solución de este gran inconveniente que es el traslado y en la prevención de futuros inconvenientes psicológicos concurriendo con la atención de un profesional del área a este proceso de recuperación.

Huelga agregar a ustedes que nuestra situación económica, como la de muchas familias chilenas, es de extrema precariedad lo que nos imposibilita enfrentar esta situación sin recurrir a la obligada y responsable preocupación de la comunidad educativa por estos hechos.

Hago un enérgico llamado de atención para con la atención de mi hija en la reparación de una serie de negligencias que llegado el momento serán de evaluación por todos los involucrados y concurrentes humanamente interesados en la salud y bienestar de nuestros hijos.

En espera de una oportuna y favorable acogida a este llamado, el que no tuvo mi hija cuando ocurrieron los hechos que hoy en familia lamentamos profundamente, se despiden de usted,

El Padre y la Madre

Esos son los hechos narrados por los padres de esta niña de 15 años. Familia incluida su hija menor, a quienes desde ya les deseo suerte. Que en este páis con estas Ministras de Educación, con estos responsables de establecimientos educacionales y toda esa red asistencial de salud (que sería bueno revisar si existe realmente), les terminen por oír a tiempo y entreguen todas las asistencias necesarias y suficientes para su hija adolescente. Que ella tenga la misma suerte que tuvo la señorita Dávalos tan sólo por ser hija de quien es.

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