Todo es efímero
Realmente son los tiempos de las cosas, de los seres efímeros, aun cuando se declare en el papel una duración más prolongada que la de un día.
Hoy revisaba un ticket o boleto de Polla Chilena de Beneficencia (los españoles se matan de la risa con este nombre para uno de los sorteos de juegos de azar legales en Chile) y me encontré con una sorpresa, mi apuesta se había esfumado, quiero decir había desaparecido, me explico más, no se puede leer nada en el papel salvo un deslavado fondo en color verde agua donde se lee “Polla”.
El problema radica en que las reglas del juego indican claramente que la validez de estos boletos es de 60 días y el juego en el que participé con ese boleto fue el 15 de abril recién pasado, es decir hace solamente 16 días atrás ¿Cómo se permite este hecho contrario a las normas o reglas del juego que tan rigurosamente hacen valer los actuales dueños de estos sorteos de “beneficencia”? Están comprometiéndose a algo por escrito que sus documentos no soportan, no validan, no permiten. Otra más para resolver en “chilito”. Resultado definitivo: Imposible para mí, luego de 15 días, siquiera revisar mi boleto.
Quise comprobar si en otros hechos cotidianos, donde nos creemos el cuento de las promesas, en este caso contractuales, en realidad nos están dando un puntapié por el trasero como siempre.
Me fui directo a la carpeta donde guardo la boleta de compra de mi DVD. El aparato que adquirí en febrero de este año tiene garantía original de 1 año y extendida por otro año otorgado directamente (”módica” suma de dinero por medio), por la tienda comercial. Condición para hacer efectivos ambos servicios es presentar la boleta de compra-venta. Busqué la boleta de compra-venta y me encuentro con que tampoco existe, digo, el papel está, pero en blanco. Posible resultado es que sea esta una buena excusa para que el dependiente de la tienda, en caso de falla o desperfecto de mi DVD, con su mejor cara de limón chupa’o, se niegue a recibirlo para que la tienda haga realidad la promesa de garantía, garantía que incluso promete la entrega de un aparato nuevo en caso de falla total (condiciones de por medio) en el que compré -eso promete la garantía-.
Falta mucho en “chilito”, incluso en estos detalles donde se pone a prueba la fe pública hasta en los mínimos y habituales actos ciudadanos, y el conflicto más grande que tenemos es que los responsables no quieren dar ni un solo paso en la dirección correcta. Hechos como estos avisan si estamos en un país de verdad o falaz hasta la médula de los huesos del último de sus habitantes.
Las promesas de un país libre, al menos de estos “sin sentido” son efímeras quimeras. La alegría a principios de los ‘90 fue mucho más efímera, eso dicen, al menos yo ni siquiera la alcancé a percibir.